The doughnut economy, a concept developed by British economist Kate Raworth, offers an alternative framework for measuring progress beyond GDP growth. It proposes that human activity should ensure access to essential resources—such as food, water, healthcare, and education—without exceeding the planet’s ecological boundaries. Unlike traditional models that prioritize continuous GDP expansion, Raworth’s model uses a visual “doughnut” to represent two critical boundaries: a social foundation and an ecological ceiling.
The inner ring of the doughnut represents the social foundation, outlining the minimum standards necessary for human well-being. These include adequate nutrition, housing, sanitation, fair income, political participation, and cultural inclusion. Falling below this threshold means people lack basic necessities.
The outer ring marks the ecological ceiling, indicating planetary limits that must not be crossed to prevent irreversible environmental damage. These include climate change, ocean acidification, biodiversity loss, chemical pollution, and ozone depletion. Exceeding these thresholds risks destabilizing Earth’s life-support systems.
The space between these two boundaries—the “safe and just space for humanity”—is where societies can thrive without undermining ecological integrity or social equity.
Critics argue that the dominant economic model since the mid-20th century, which focuses on maximizing GDP, has led to significant social and environmental imbalances. While it has driven production and consumption growth, it has failed to ensure equitable wealth distribution. Millions still lack access to basic services, while a small fraction accumulates most resources.
Environmental pressures have also intensified, resulting in widespread deforestation, collapsing fish stocks, and rising greenhouse gas emissions. The doughnut model challenges the notion that endless growth is sustainable or desirable, advocating instead for a balanced economy that supports human dignity within planetary boundaries.
Key principles underpinning this approach include regeneration, redistribution, broader well-being metrics, and localized adaptation.
Regeneration emphasizes restoring degraded ecosystems—replenishing soils, cleaning waterways, and revitalizing biodiversity. Instead of extractive practices, the model promotes circular economies that reuse and recycle materials.
Redistribution calls for reforming tax systems, wage structures, and access to public services to ensure fairer resource allocation. Progressive taxation and universal basic income are examples of policies that help lift people above the social foundation.
Moving beyond GDP, the framework advocates tracking social and environmental indicators—such as health outcomes, educational access, CO₂ emissions, and water quality—to provide a more holistic view of societal well-being.
Local context matters. Each region has unique ecological capacities and social needs. The doughnut model encourages participatory assessments and tailored policies rather than one-size-fits-all solutions.
Several cities and companies have adopted elements of this framework. In 2020, Amsterdam integrated the doughnut model into its urban development strategy, supporting community gardens and small-scale renewable energy cooperatives. Copenhagen also adopted the concept to guide sustainable urban planning.
Houdini Sportswear, a Swedish outdoor apparel brand, applies regenerative and circular principles by using only organic and recycled materials, offering repair services, and accepting used garments for recycling.
Implementing the doughnut economy faces challenges, including institutional inertia, corporate resistance, and data limitations. Many governments and international bodies still rely on GDP as the primary success metric. Industries invested in mass production may resist changes that affect profitability. Additionally, comprehensive data on biodiversity and social needs are often lacking.
Yet the model opens avenues for innovation in public policy, business models, and community engagement. Green technologies, regenerative agriculture, and inclusive urban design are gaining traction. Participatory processes enhance public awareness of planetary limits and social gaps. Digital tools and integrated data systems are improving the monitoring of sustainability indicators, aligning decisions with long-term ecological and social goals.
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¿Qué es la economía del dónut o de rosquilla?
La economía del dónut es una propuesta de la economista británica Kate Raworth que establece un marco para medir el progreso más allá del crecimiento económico. Parte de la idea de que la actividad humana debe garantizar el acceso a recursos básicos —agua, alimentación, salud, educación— sin superar los límites que el planeta puede soportar. Frente al modelo tradicional, que prioriza el aumento continuo del PIB, Raworth plantea un diseño en forma de rosquilla (doughnut) donde se identifican dos fronteras: una social y otra ambiental. n nLa economía del dónut, entendiendo sus dos límites n nLa representación gráfica del dónut se compone de dos anillos: n nSuelo social: Define los umbrales mínimos para cubrir necesidades fundamentales. Es decir, nutrición, vivienda, saneamiento, ingresos suficientes, participación en la vida política y cultural. n nTecho ecológico: Marca los límites ambientales que no deben sobrepasarse para evitar daños irreversibles en el sistema Tierra. Por ejemplo, el cambio climático, la acidificación de los océanos, la pérdida de biodiversidad, la contaminación química, el agotamiento del ozono… n nEl área intermedia —el “espacio seguro y justo”— es donde las personas satisfacen sus necesidades básicas sin comprometer la capacidad del planeta para sostener la vida. n n¿Por qué necesitamos la economía del dónut? Críticas al modelo económico actual n nEl modelo económico predominante desde la segunda mitad del siglo XX se ha centrado en maximizar el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) como indicador principal del progreso. Esta orientación ha tenido efectos evidentes en la expansión de la producción y el aumento del consumo, pero también ha puesto en evidencia limitaciones significativas, tanto sociales como ambientales. n nDesigualdad: El aumento del PIB no garantiza una distribución justa de la riqueza. Grandes sectores de la población siguen sin acceso a servicios básicos, mientras una minoría acumula gran parte de los recursos. n nFragilidad ambiental: La presión excesiva sobre los ecosistemas ha llevado a fenómenos como la deforestación masiva, el colapso de poblaciones de peces y el aumento sostenido de las emisiones de gases de efecto invernadero. n nLa economía del dónut propone redefinir el objetivo: no se trata de maximizar el crecimiento, sino de encontrar un punto de equilibrio donde las personas vivan con dignidad y la biosfera se mantenga saludable. n nPrincipios clave de la economía del dónut n nLa economía del dónut se basa en un conjunto de principios que orientan su aplicación práctica y conceptual. n nRegeneración: La actividad económica debe restaurar suelos, limpiar aguas y recuperar ecosistemas degradados. Por ejemplo, en lugar de extraer minerales de manera extractiva, fomentar la economía circular para recuperar materiales. n nRedistribución: Revisar estructuras fiscales, salarios y acceso a servicios para que los recursos lleguen a quien más los necesita. Impuestos progresivos y políticas de renta básica permiten acercarse al suelo social. n nMedición más allá del PIB: El seguimiento de indicadores sociales y ambientales (salud, educación, emisiones de CO₂, calidad del agua) aporta una visión más completa del bienestar, en lugar de concentrarse únicamente en la producción de bienes y servicios. n nAdaptación al contexto local: Cada territorio tiene su propia capacidad ecológica y necesidades sociales. La economía del dónut propone diagnósticos participativos y políticas que respondan a esos perfiles, evitando recetas universales. n nEjemplos y aplicaciones de la economía del dónut en el mundo n nLos gobiernos locales y empresas privadas están poniendo en práctica sus principios para alinear el bienestar humano con la salud del planeta. A continuación, algunos casos destacados: n nÁmsterdam (Países Bajos): En 2020, la ciudad adoptó el marco del dónut como base de su plan de desarrollo urbano. Entre las medidas impulsadas están la creación de cooperativas de energía renovable a pequeña escala y huertos comunitarios que reciclan residuos orgánicos. n nCopenhague (Dinamarca): También en 2020, se aprobó por amplia mayoría una propuesta para explorar cómo aplicar el modelo del dónut en el desarrollo urbano y social de la ciudad. n nHoudini Sportswear: La marca sueca de moda deportiva Houdini adopta el enfoque regenerativo y circular que promueve la economía del dónut. Utilizan exclusivamente fibras orgánicas (como tencel y lana) y materiales reciclados, ofrecen reparaciones y aceptan prendas usadas para reciclarlas o reutilizarlas. n nDesafíos y oportunidades para implementar la economía del dónut n nImplementar el modelo del dónut implica repensar estructuras existentes, lo que conlleva limitaciones técnicas, políticas y culturales. n nInercia institucional: Gobiernos y organismos multilaterales aún miden el éxito con métricas de crecimiento. n nPresión corporativa: Sectores con grandes inversiones en producción masiva se resisten a cambios que afecten sus márgenes. n nComplejidad técnica: Requiere datos detallados de biodiversidad y necesidades sociales, algo que muchos países no recopilan de forma sistemática. n nAl mismo tiempo, este enfoque abre nuevas vías para innovar en políticas públicas, modelos empresariales y dinámicas sociales más sostenibles. n nInnovación verde: Impulso de tecnologías limpias y prácticas regenerativas en agricultura, energía y construcción. n nParticipación ciudadana: Diagnósticos colaborativos elevan la comprensión pública de los límites planetarios y las carencias sociales. n nNuevas métricas de valor: Herramientas digitales y sistemas de información integrados facilitan el seguimiento de indicadores sociales y ambientales, alineando políticas y decisiones empresariales con la lógica del dónut.