Each year, Brooklyn’s Flatbush neighborhood transforms into a vibrant cultural hub during J’Ouvert, a pre-dawn celebration on August 31 that showcases the energy and resilience of the Caribbean diaspora. More than just a festive event, J’Ouvert has become a powerful symbol of community identity and economic vitality for local residents. The streets come alive with music, color, and movement, drawing thousands from across New York City and boosting commerce in the area. n nJosue Pierre, a Haitian-American district leader and co-founder of Rogers Burgers, emphasizes the significance of the celebration: “J’Ouvert is central to what it means to be Caribbean-American in Flatbush. It puts our culture and neighborhood on the map as a cultural destination.” He highlights its dual role as both a cultural affirmation and an economic driver, noting that events like this generate substantial activity for small businesses. n nThe economic ripple effect is significant. Pierre explains that roughly 67 percent of every dollar spent in the neighborhood stays within the local economy, fueling a multiplier effect that supports shops, restaurants, and entrepreneurs. “It’s one of our busiest weekends. People come to eat, reconnect, and celebrate,” he says. Major avenues such as Church, Nostrand, and Rogers become bustling corridors of commerce and pride. n nRooted in 19th-century Trinidad and Tobago as a rebellious dawn ritual by African descendants excluded from colonial carnivals, J’Ouvert in Brooklyn has evolved into a celebration of liberation and continuity. It unites generations of Caribbean immigrants in joy and solidarity, reinforcing Flatbush as a cultural epicenter. n nNeighborhoods like “Little Haiti” and “Little Caribbean” host some of the largest Haitian-American populations in the U.S. Each Labor Day weekend, the community turns the streets into a living canvas of heritage and modern expression. Celebrations begin before 6 a.m., with crowds gathering at Grand Army Plaza and moving down Flatbush Avenue. n nLocal businesses play a key role, staying open late and offering special menus and events. Rogers Burgers (801 Rogers Ave.) hosts “Midnight Mas” on August 31, featuring live DJ sets, Caribbean dishes like jerk wings and Creole burgers with pikliz, and sidewalk activities until 3 a.m. Located near the J’Ouvert route on Church Avenue, it has become a cultural nexus. n nNearby, Antilles Café (1170 Nostrand Ave.), founded by Dru Goicochea and Erick Nicoleau of Dominican and Haitian descent, serves coffee and food that blend nostalgia with innovation. They describe their space as one that honors Caribbean traditions through the lens of immigrant children, free from the constraints of island politics. n nDjon Djon Restaurant (1206 Nostrand Ave.), led by Chef Wesly Simon, offers elevated Haitian cuisine. For the festival, it features classics like the Fritay Platter and inventive dishes such as DjonDjon Paella made with black mushroom rice. Seafood lovers can enjoy conch and weekly specials. n nSweet Sundays (2916 Beverley Road), launched by Haitian-American entrepreneur Felix Cesar and his wife Debbie Esther Louis, has quickly gained popularity for its Caribbean-inspired treats. Known for its Crémas Latte and Haitian hot chocolate, the café pays tribute to Cesar’s family legacy in Haitian bakeries. Chef Fabiola Besson adds flair with dishes like chopped cheese and croque-monsieur, reimagining neighborhood favorites with cultural depth. n— news from Infobae
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J’Ouvert, la fiesta que convirtió al barrio de Flatbush en el nuevo corazón caribeño de Nueva York
El barrio de Flatbush en Brooklyn se transforma cada año en un escenario vibrante donde la cultura caribeña se manifiesta con fuerza, especialmente durante la celebración de J’Ouvert, una festividad que ha evolucionado hasta convertirse en un símbolo de resistencia, comunidad y dinamismo económico para los residentes de la zona. Este evento, que tiene lugar al amanecer del 31 de agosto, no solo llena las calles de color y música, sino que también impulsa a los pequeños negocios y reafirma la identidad de una de las comunidades más diversas de Nueva York. n nLa importancia de J’Ouvert trasciende el mero festejo. Según Josue Pierre, líder distrital haitiano-estadounidense del AD 42 y cofundador de Rogers Burgers, esta celebración es fundamental para la visibilidad y el reconocimiento de la comunidad caribeña en la ciudad. n nPierre subraya que “J’Ouvert es una parte esencial de lo que significa ser caribeño-estadounidense en Flatbush. Esta celebración pone a nuestro barrio y nuestras culturas en el mapa como un centro turístico de la ciudad de Nueva York”. n nAdemás, destaca el impacto económico positivo: “Eventos como J’Ouvert son motores culturales y económicos para nuestra comunidad caribeña-estadounidense en Flatbush”. n nEl efecto multiplicador de la festividad sobre la economía local es notable. Pierre explica que, por cada dólar gastado en la economía del barrio, aproximadamente el 67 % permanece en la comunidad, generando un efecto dominó que beneficia a los negocios locales. “Es uno de nuestros fines de semana más concurridos del año. La gente viene a comer, reconectar y celebrar”, afirma. Las calles principales, como Church, Nostrand y Rogers Avenue, se llenan de vida, orgullo y actividad comercial, consolidando a los pequeños negocios como el motor de la economía neoyorquina. n nLa dimensión comunitaria de J’Ouvert se refleja en la participación activa de los comercios locales. Jonathan Pierre, también cofundador de Rogers Burgers, describe la festividad como “una encarnación viva de la liberación, la comunidad y la resiliencia—una celebración que conecta a generaciones de inmigrantes de la diáspora caribeña en orgullo y alegría, mientras pone a Flatbush y nuestras comunidades en el centro de atención, con miles de asistentes esperados de toda la ciudad”. n nEl origen de J’Ouvert se remonta al siglo XIX en Trinidad y Tobago, donde surgió como un ritual rebelde previo al amanecer. En ese entonces, los descendientes africanos, excluidos de los carnavales coloniales, utilizaban la música, el disfraz y la danza para desafiar a la autoridad, celebrar la libertad y afirmar su identidad cultural. En Brooklyn, la festividad ha adquirido una nueva dimensión, consolidando a Flatbush como el epicentro de la diáspora caribeña en Nueva York. n nLos barrios conocidos como “Little Haiti” y “Little Caribbean” albergan una de las mayores concentraciones de inmigrantes haitiano-estadounidenses de la ciudad y del país. Cada fin de semana del Día del Trabajo, la comunidad convierte las calles en un escenario donde la historia y la cultura contemporánea se entrelazan. Las celebraciones comienzan antes de las 6:00, cuando miles de personas se congregan en Grand Army Plaza y avanzan por Flatbush Avenue hacia Nostrand Avenue, transformando el entorno en un río de color y sonido. n nPara muchos caribeños de Brooklyn, J’Ouvert representa un regreso a casa y una oportunidad para reafirmar el orgullo cultural en medio de una ciudad en constante cambio. Los pequeños negocios de Flatbush y East Flatbush, desde panaderías caribeñas hasta restaurantes de propiedad afroamericana, se suman a la celebración, permaneciendo abiertos toda la noche y ofreciendo eventos y menús especiales. n nEntre los puntos destacados de la jornada figura Rogers Burgers (801 Rogers Ave.), que organiza el evento “Midnight Mas” el 31 de agosto, transformando su local en una experiencia carnavalesca nocturna. Con música en vivo a cargo de DJ Teetip, un menú con platos caribeños como alitas jerk, hamburguesa criolla con pikliz y helado de guanábana, y actividades en la acera hasta las 3:00, el establecimiento lleva la energía del carnaval al corazón de Rogers Avenue. n nA pocos metros de la ruta principal de J’Ouvert en Church Avenue, Rogers Burgers se consolida como un punto de encuentro donde convergen comunidad, cultura y gastronomía. Otro referente es Antilles Café (1170 Nostrand Ave.), donde los fundadores Dru Goicochea y Erick Nicoleau, de ascendencia dominicana y haitiana respectivamente, ofrecen “cafés que encarnan los sabores de nuestra isla” y una propuesta culinaria que, según sus palabras, es “nostálgica pero innovadora”. n nAmbos destacan que “en la isla, este concepto sería difícil o imposible de crear y mantener, pero ser hijos de inmigrantes nos da la libertad de abrazar las tradiciones que amamos dejando de lado los conflictos heredados”. Añaden que Antilles Café es “un espacio que celebra la cultura caribeña a través de la mirada de los hijos de inmigrantes”, y que la experiencia de crear un hogar en una nueva tierra da lugar a formas inéditas de buscar lo familiar. n nEn el corazón de Little Caribbean, Djon Djon Restaurant (1206 Nostrand Ave.), fundado por el chef ejecutivo Wesly Simon, ofrece una propuesta de alta cocina haitiana. Simon afirma que “más que un restaurante, Djon Djon crea un ambiente animado donde la tradición se encuentra con la innovación, celebrando los sabores haitianos con un giro moderno”. Para la ocasión, el menú especial incluye clásicos como el Fritay Platter, una generosa selección de frituras servidas tradicionalmente con cerdo y pikliz, así como platos distintivos como la DjonDjon Paella elaborada con arroz de hongo negro y ravioles de champiñón con sabores haitianos. Los amantes de los mariscos también pueden disfrutar de caracol y especialidades semanales. n nLa oferta gastronómica se amplía con Sweet Sundays, fundado por el empresario haitiano-estadounidense Felix Cesar y su esposa Debbie Esther Louis, que abrió sus puertas en mayo en 2916 Beverley Road y rápidamente se ha convertido en un destino apreciado en Flatbush por sus “delicias especiales” inspiradas en la tradición caribeña. Durante las festividades, el café es conocido por su Crémas Latte y el reconfortante chocolate caliente haitiano, creaciones que rinden homenaje al legado familiar del fundador, cuyas generaciones anteriores gestionaron panaderías y cafeterías en Haití. La chef ejecutiva Fabiola Besson aporta su destreza culinaria en platos populares como el chopped cheese y el croque-monsieur, que ofrecen una versión fresca y reconfortante de los favoritos del barrio.